Ser adolescente es difícil. Te sentirás
estresado por tratar de ser agradable, desempeñarte bien en la escuela,
llevarte bien con la familia y tomar decisiones importantes. La mayoría de
estas presiones son inevitables y preocuparte por ellas es normal. Sin embargo,
sentirte muy triste, desesperanzado o sin valor alguno puede ser un signo de
advertencia de un problema de salud mental.
Los problemas de salud mental son
reales, dolorosos y, algunas veces, graves. Es posible que necesites ayuda si
presentas los signos mencionados anteriormente o si:
- Te sientes frecuentemente molesto o muy preocupado
- Sufres por mucho tiempo después de una pérdida o una muerte
- Piensas que alguien o algo controla tu mente o que tu mente está fuera de control
- Consumes alcohol o drogas
- Te ejercitas obsesivamente, haces dietas y/o comes en exceso
- Lastimas a otras personas o destruyes la propiedad ajena
- Haces cosas imprudentes que podrían lastimarte o lastimar a los demás
Los problemas de salud mental pueden
tratarse. Para obtener ayuda, habla con tus padres, el consejero escolar o un
profesional de la salud.
Existen muchas causas de las
enfermedades mentales. Los genes y los antecedentes familiares pueden jugar un
papel. Sus experiencias de vida, tales como el estrés o un historial de abuso,
también pueden influir. Los factores biológicos también pueden ser parte de la
causa. Una lesión traumática del cerebro puede conducir a un trastorno mental.
La exposición de la madre durante el embarazo a virus o químicos tóxicos puede
desempeñar un papel. Otros factores pueden aumentar el riesgo, tales como el
uso de drogas ilegales o sufrir una condición médica seria como cáncer.
Los medicamentos y el asesoramiento
pueden ayudar con muchos de los trastornos mentales.

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