miércoles, 7 de enero de 2015

El adolescente: Edad Infeliz

Para el adolescente de nuestro medio, la vida no está desprovista de preocupaciones, ni es una época felíz.

"Las exigencias que le impone la sociedad son mucho mayores que en la niñez, y dispone de menor ayuda para satisfacerlas. A esto se suma su propia conciencia de la necesidad de aceptar responsabilidades, y sus propios niveles de aspiración, que por lo general no son alcanzados."(Fleege,1945)

Causas de la infelicidad: Las más comunes son las siguientes:

Presiones sociales: se ven afectados por los adultos, tanto padres como maestros, que colman de conflictos al período más de lo necesario, frenando los esfuerzos del adolescente por llegar a ser un adulto maduro e independiente.

Problemas de adaptación: La fuente principal de confictos de adaptación se halla constituída por el desarrollo fisicosexual, con su concomitante deseo de expresión. El grado de felicidad que logre el adolescente se hallará determinado por las forma en que reaccione frente a estos problemas de adaptación.

Falta de seguridad en su posición: El adolescente ya no se halla libre de responsabilidades, como cuando era niño, pero tampoco posee los derechos y privilegios del adulto.

Idealismo: Todo adolescente posee elevados ideales respecto de sí mismo, de su familia, amigos, comunidad y patria, pero pocas veces éstos alcanzan los niveles por él establecidos.

Frustaciones en las relaciones heterosexuales: Los amoríos pueden ser experiencias felices para los adolescentes, pero de hecho pocos lo son; van acompañados de tal intensidad emocional que están casi condenados al fracaso desde el principio, y cuando se interrumpen o se frustan resultan ser experiencias dolorosas.

Sentimientos de insuficiencia: Como los adolescentes, en general, tienen conceptos ilusorios de sus aptitudes y niveles de aspiración, muy por encima de su alcance fácil, habrán de sentirse incapaces cuando no alcanzan los objetivos que se han fijado. La competencia con los demás en los estudios, el deporte, los asuntos sociales y en todos los sectores de su actividad, se torna cada vez más intensa a medida que pasan los años.

Influencias ambientales: "A medida que avanza la adolescencia, el hogar y la familia van perdiendo importancia como factores concurrentes para el logro de la felicidad, y adquiere mayor significación el ambiente social más amplio y exterior al hogar."(Barschak,1951).

En la etapa final de la adolescencia existe mejor adaptación del individuo, tanto con respecto a su familia como a los amigos.

Efectos sobre la conducta: Hay aumento de conducta temeraria, de falta de consideración por los demás, de grosería y aspereza en el habla, y de tosquedad en el uso del idioma. Existe reserva con respecto a los asuntos personales, estado de tristeza y melancolía, intolerancia hacia los demás y mayores exigencias de dinero para gastar a su antojo. El adolescente se resiste a las indicaciones, y con frecuencia hace justamente lo contrario de lo que se le ha aconsejado; es menos efusivo que nunca con los miembros de la familia, desdeña toda clase de sentimiento, y le encanta vestir de manera excéntrica.

Una de las maneras comunes de resolver una situación que provoca infelicidad es la de huir de ella. Muchos adolescentes se escapan de la casa, se casan, abandonan sus estudio, y se ponen a trabajar para poder ser independientes. Existen los insatisfechos con si mismos y con el papel que desempeñan en la vida, que desean ser otra persona; y para esto eligen a una persona de modelo que tenga renombre y que represente una posición de prestigio en la sociedad.

En esta edad todas las expresiones de autoinsatisfacción e infelicidad demuestan que el adolescente está atravesando un período de adaptación. La mayoría de los adultos no reconoce la causa subyacente de esta conducta difícil de los adolescentes y empeora una mala situación al mostrarse herida en sus sentimientos o al quejarse de que el adolescente es un ingrato que está deshonrando a la familia, o que es absolutamente egoísta y desconsiderado. La incomprensión aumenta las preocupaciones y la desdicha de los adolescentes, y da como resultado una actitud de : Para qué voy a preocuparme? o "no me importa".

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