Para el adolescente de nuestro medio, la vida no
está desprovista de preocupaciones, ni es una época felíz.
"Las exigencias que le impone la sociedad son
mucho mayores que en la niñez, y dispone de menor ayuda para satisfacerlas. A
esto se suma su propia conciencia de la necesidad de aceptar responsabilidades,
y sus propios niveles de aspiración, que por lo general no son
alcanzados."(Fleege,1945)
Causas de la infelicidad: Las más comunes son las
siguientes:
Presiones sociales: se ven afectados por los
adultos, tanto padres como maestros, que colman de conflictos al período más de
lo necesario, frenando los esfuerzos del adolescente por llegar a ser un adulto
maduro e independiente.
Problemas de adaptación: La fuente principal de
confictos de adaptación se halla constituída por el desarrollo fisicosexual,
con su concomitante deseo de expresión. El grado de felicidad que logre el
adolescente se hallará determinado por las forma en que reaccione frente a
estos problemas de adaptación.
Falta de seguridad en su posición: El adolescente ya
no se halla libre de responsabilidades, como cuando era niño, pero tampoco posee
los derechos y privilegios del adulto.
Idealismo: Todo adolescente posee elevados ideales
respecto de sí mismo, de su familia, amigos, comunidad y patria, pero pocas
veces éstos alcanzan los niveles por él establecidos.
Frustaciones en las relaciones heterosexuales: Los
amoríos pueden ser experiencias felices para los adolescentes, pero de hecho
pocos lo son; van acompañados de tal intensidad emocional que están casi
condenados al fracaso desde el principio, y cuando se interrumpen o se frustan
resultan ser experiencias dolorosas.
Sentimientos de insuficiencia: Como los
adolescentes, en general, tienen conceptos ilusorios de sus aptitudes y niveles
de aspiración, muy por encima de su alcance fácil, habrán de sentirse incapaces
cuando no alcanzan los objetivos que se han fijado. La competencia con los
demás en los estudios, el deporte, los asuntos sociales y en todos los sectores
de su actividad, se torna cada vez más intensa a medida que pasan los años.
Influencias ambientales: "A medida que avanza
la adolescencia, el hogar y la familia van perdiendo importancia como factores
concurrentes para el logro de la felicidad, y adquiere mayor significación el
ambiente social más amplio y exterior al hogar."(Barschak,1951).
En la etapa final de la adolescencia existe mejor
adaptación del individuo, tanto con respecto a su familia como a los amigos.
Efectos sobre la conducta: Hay aumento de conducta
temeraria, de falta de consideración por los demás, de grosería y aspereza en
el habla, y de tosquedad en el uso del idioma. Existe reserva con respecto a
los asuntos personales, estado de tristeza y melancolía, intolerancia hacia los
demás y mayores exigencias de dinero para gastar a su antojo. El adolescente se
resiste a las indicaciones, y con frecuencia hace justamente lo contrario de lo
que se le ha aconsejado; es menos efusivo que nunca con los miembros de la
familia, desdeña toda clase de sentimiento, y le encanta vestir de manera
excéntrica.
Una de las maneras comunes de resolver una situación
que provoca infelicidad es la de huir de ella. Muchos adolescentes se escapan
de la casa, se casan, abandonan sus estudio, y se ponen a trabajar para poder
ser independientes. Existen los insatisfechos con si mismos y con el papel que
desempeñan en la vida, que desean ser otra persona; y para esto eligen a una
persona de modelo que tenga renombre y que represente una posición de prestigio
en la sociedad.
En esta edad todas las expresiones de
autoinsatisfacción e infelicidad demuestan que el adolescente está atravesando un
período de adaptación. La mayoría de los adultos no reconoce la causa
subyacente de esta conducta difícil de los adolescentes y empeora una mala
situación al mostrarse herida en sus sentimientos o al quejarse de que el
adolescente es un ingrato que está deshonrando a la familia, o que es
absolutamente egoísta y desconsiderado. La incomprensión aumenta las
preocupaciones y la desdicha de los adolescentes, y da como resultado una
actitud de : Para qué voy a preocuparme? o "no me importa".
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